La extracción del material se realizaba con una espátula que se metía cuidadosamente en el barro hasta detectar una pieza, una vez encontrada, se retiraba el barro que la cubría palpándolo entre los dedos para asegurarse de que no tuviese otros restos mezclados, y este barro se depositaba en un cubo de albañil que se llevava al fondo de la cueva, en una zona ya prospectada y que resultó ser estéril .