1.-
En el yacimiento, se procede al tratamiento "in situ"
de algunos restos de grandes dimensiones (cráneos,
huesos largos) y aquellos que presentan un deterioro evidente,
con un consolidante muy diluido en acetona para que penetre
hasta las capas más profundas del fósil.
2.-
Los fósiles se envuelven con papel de aluminio y de
celulosa para protegerlos durante el transporte. Algunas piezas
grandes necesitan además una caja que les dé
mayor solidez durante el transporte hasta el laboratorio.
3.-
En el laboratorio se desempaquetan los restos, la mayor parte
de la matriz de barro es retirada con cuidado por vía
seca. A continuación, y para no dañar los huesos,
se limpian con agua en un recipiente (nunca bajo el chorro)
y un pincel o cepillo suave.
4.-
El barro puede ser lavado y tamizado para recuperar los huesos
más pequeños (restos de micro-mamíferos).
5.-
Los huesos se dejan secar y se consolidan otra vez.
6.-
Renovamos las siglas y las ponemos sobre la superficie de
los fósiles.
7.-
Podemos buscar ahora piezas que encajen unas con otras (un
inmenso puzzle en 3 dimensiones) y podemos proceder al pegado
con un adhesivo reversible (por si nos equivocamos o queremos
hacer observaciones de la fractura o del interior del hueso).
8.-
Los fósiles necesitan unas condiciones adecuadas para
su almacenamiento, se conservan en las salas del Museo Paleontológico,
en su almacén, en la tipoteca, o se encuentran en préstamo
en alguna exposición, como en el caso de Tella.
Uno de los objetivos del Museo Paleontológico, es el
de conservar el patrimonio paleontológico aragonés,
por lo cual es el depositario del material fosilífero
propiedad del Gobierno de Aragón.
Durante
el tratamiento de los fósiles, se elabora material
gráfico (fotografías, dibujos, esquemas…y
se toman todas las anotaciones que puedan ser importantes
(medidas, descripción, composición de la matriz,
fósiles asociados). |