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Una
excavación paleontológica, no es la mera extracción
de los restos fósiles de un yacimiento, es una parte
más del estudio científico y ha de ser muy rigurosa.
En
la Cueva de los Osos, se estableció una división
del yacimiento en cuadrículas de 1X1m, en cada una
de las cuales se situó un excavador. Las cuadrículas
se marcaron con un cuerdas sujetas con clavos en los vértices,
y a cada una se le asignó una letra y un número
correlativo. (una de las cuadrículas se conservó
intacta como referencia para futuras investigaciones)
La extracción del material se realizaba con una paletina
que se metía cuidadosamente en el barro hasta detectar
una pieza. Una vez encontrada, se retiraba el barro que la
cubría, palpándolo entre los dedos para asegurarse
de que no tuviese otros restos mezclados; este barro se depositaba
en un cubo de albañil que se llevaba al fondo de la
cueva, en una zona ya prospectada y que resultó ser
estéril (sin restos fósiles). Las piezas encontradas
eran sigladas y dibujadas en un plano en el que se indicaba
su posición y orientación (en el caso de huesos
largos), en algunos casos consolidadas y finalmente envueltas
para ser llevadas al exterior.
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